Dame un bolígrafo y un papel y te enseñaré a soñar. Antes de que aprendas a soñar debes cerrar los ojos y imaginar un mundo nuevo, solo para ti y para mi..

domingo, 13 de febrero de 2011

:)


Creo que hoy me voy a dedicar únicamente a llorar si, si, a llorar, voy a llorar tanto que mis lágrimas se agotarán. ¿que por qué? Por eso mismo, porque quiero que mis lágrimas se agoten, porque juro que jamás volverá a caer una lágrima de mis ojos... No pienso volver a sufrir por algo que no merece la pena. Porque mis lágrimas no van a salir si no es por reír demasiado...

Tantos sitios para encontrar tantos recuerdos..

Y es, cuando me vienen a la mente tantos recuerdos, cuando me incorporo con lentitud a los pies de esa cama. Me levanto lentamente, voy al centro de la habitación. Empiezo a mover la vista deteniéndome en cada objeto que veo a mi alrededor. Una estantería de madera llena de libros viejos que un día me hicieron soñar con inocencia e imaginar ser la protagonista de su contenido. Un armario, que de repente se me antoja abrir, y en el que encuentro una caja repleta de textos impresos en folios que ya han perdido su color blanco para convertirlo en un suave amarillo; imágenes de personas que se han ido quedando atrás en mi vida con el paso del tiempo; y objetos que todavía me hacen recordar los días pasados, cargados tanto de buenos como de malos momentos. Rotas carpetas de colegio con papeles que me hacen imaginar en si pudiera volver a esos momentos. Cartas de viejos “amores” ocultos tras el simpático nombre de amigos. Libretas, llena de tontos dibujos de corazones con distintos nombres, utilizadas en forma de diario con miles de pensamientos y creencias de sentimientos escritos en sus hojas, ocultas en el rincón más lejano de las lecturas ajenas. En uno de los cajones que conforman el armario marrón claro, queda oculto, guardado por mucho tiempo un CD con canciones antiguas y nuevas, grabadas, que me hacen recordar algunos de los momentos pasados, o soñados. En una esquina de la habitación, colgado de la pared, un viejo calendario con algunas fechas y una marca cerca de ellas que señalan días que llegaron y días de algo que esperé y nunca ocurrió; fechas, que un día, mientras todo aquello ocurría, consideré importantes, y sin embargo ahora no son más que momentos pasados, buenos o malos, pero que no volverán más que en forma de recuerdos. Justo en el centro de la habitación, sigo girando la vista en todas direcciones, y no veo más que recuerdos, miles de recuerdos, que se esconden tras meros objetos. Vuelvo a la cama, y entonces pienso en todos los recuerdos que son capaces de ocultarse entre cuatro paredes que conforman esta habitación.

-Tantos sitios, para tantos recuerdos que están deseando salir en el momento menos idóneo-.

Y memorizar la clave de la cuestión...

Mis pupilas brillaban, con tanta intensidad que parecían querer salirse y concederse el deseo de besarte. Pero me dolían las costillas, fuertes y con tanto aguante que ni yo misma podría soportar la fuerza con la que latía ese perturbado y chiflado corazón, loco por salirse de aquel hueco oscuro y escabroso, donde nunca había visitas. Hubo un momento en el que las preguntas que me habían formulado tenían respuesta, pero todo aquel escenario cubierto de luces quedó apagado y con las puertas cerradas a su paso. Quise desatarme de las cuerdas que me unían a la cobardía y la timidez, quise desatarme de tus cuerdas, de las que me hacían ser menos fuerte. Sin darme cuenta, me hacías caer en el pozo de la desesperación y la impotencia. Sin darme cuenta, tú hacías que no creyera en lo que siempre había soñado y lo que siempre quise ser. Poder pedir un libro de instrucciones y perderme en él por el laberinto de las palabras, aprenderme cada una de ellas y memorizar cada resquicio del papiro y la clave de la cuestión: valorarme.

Recuerdos.

Grita, grítale al mundo y dile, dile que te enamoraste, que lo diste todo y que perdiste. Que lo peor no fueron las discusiones, los llantos después de desilusiones y de sueños rotos o de romper simplemente, por lo sano... que lo peor es quedarte con los recuerdos sabiendo que no le tendrás más allá de un absurdo 'hasta siempre'. Duele que cada mañana te despiertes y no lo veas, que no esten los zapatos tirados como de costumbre, o que me quede con las ganas de robarte el último mordisco de la galleta al desayunar, que no tenga a quién decirle por las noches que me abrace cuando tenga frío o que llegue a casa y nadie esté. Que cada tarde que pase no sepa que hacer, porque siempre eras tú el emprendedor, el que me hacía tener ilusiones. Que la ilusión más grande que tenía era formar un vínculo entre nosotros, casi tan fuerte como esos besos que me regalabas cada noche antes de irnos a dormir y después de las tantas de películas que veíamos. Me encantaba que me recorrieras el cuello con aquellos labios, que aquella sonrisa me enamoraba, que decirte... que me encantabas tú. Pero siempre serán eso, recuerdos.

viernes, 11 de febrero de 2011

Volver a ser persona..


Volver a sentir, soñar, amar, recordar momentos mágicos, solamente contigo. Volver a cruzar nuestras miradas unos segundos y grabar tu imagen en mi retina para siempre. Volver a besar tus labios cremosos, y que ellos recorran buena parte de mi cuerpo. Volver a sentirme segura contigo. Volver a gritar que estoy enamorada, de alguien que llego inesperadamente, y poco a poco se a ido metiendo en mi corazón para siempre. Sentir la locura, que me embruja cuando sonríes, ríes. Todo es mágico cuando estoy contigo.

Esperanza..

Vive con la esperanza de aquel mañana, que dibuja su imaginación cada noche cuando le da pie a volar en libertad. Vive bajo el poder de su propia mirada, de su brillo tenue, del compás que marca el ritmo de su corazón al acelerar. Vive bajo las sonrisas y las palabras que debe pero que espera el encaje apropiado de un momento para entregar; ahora vive la historia de su propia canción; impulsada está vez por un mejor inicio.

domingo, 6 de febrero de 2011

El camino nunca se acaba



Por mas que caminemos nunca se llegara al destino, por mas que luchemos las batallas nunca estarán finalizadas, siempre debemos estar preparados para vivir nuevas experiencias y situaciones que nos enseñaran a sobrevivir en una sociedad hecha con un corazón de cemento, donde el que llora pierde y el que sonríe se queda atrás.