Dame un bolígrafo y un papel y te enseñaré a soñar. Antes de que aprendas a soñar debes cerrar los ojos y imaginar un mundo nuevo, solo para ti y para mi..

martes, 21 de febrero de 2012



Una vez le preguntaron a Lewis Hine, un fotógrafo de guerra, por qué había elegido esa profesión. Él contestó que si pudiese contar con palabras todo lo que veía no necesitaría cargar todo el día con una cámara de fotos. Que ciertos momentos de belleza, de desolación, de horror y de egoísmo estaban mas allá de las palabras. Yo también lo creo.
Hay cosas que no podemos explicar con simples palabras. Cosas como seguir vivos. Sentimientos como el amor y el compromiso, o sensaciones como volver a abrazar a un amigo.
Quizás por eso nuestra vida se compone de imágenes. Momentos congelados en el tiempo para siempre, de decisiones que cambian sin remedio el rumbo de las cosas, de fotografías fijas guardadas en la memoria que nos recuerdan cada segundo lo bonito que es vivir...

Al menos no nos echamos de menos, si no nos vemos.



Un día más, sentada en este lugar, donde tantas noches me dediqué a pensar, donde tantas noches lagrimas se escaparon por mis mejillas... en este lugar, donde todo es tan frío, donde pocos recuerdos quedan, donde mi cama aún sigue vacía...

¿Donde estabas cuando te necesitaba?, donde estaban tus caricias, tus abrazos y aquellas miradas que eran capaz de llenarme de fuerza para afrontar todo lo que hiciese falta, ¿donde?. Tan solo sé, que me dejaste aqui, tirada, como si nada importase, como si nunca hubiese sido nada para tí... aqui, muerte de frío, en estas calles tan oscuras, donde el sol no entraba por ninguna esquina, donde todo estaba tan vacío sin tí...

Tuve que aprender a vivir sin tí, a hacerme a la idea de que no volverías, y quizás si lo hiciste, pero nunca fué verdad, tan solo volviste para causarme más daño, para que me diese cuenta de que es imposible olvidar a quien te enseñó a amar...
Pero aqui me tienes, sentada, pero ya no hundida, ya no estoy cansada, ya no me pueden esos recuerdos, y aunque por momentos te necesites, no te necesito de la misma manera que lo hacía antes, porque aprendí que "quien te quiere, nunca te hace llorar", y tu en ningun momento llegaste a quererme, por que has sido quien más me hizo llorar.

Intentas cogerlo, pero se escapa ¿verdad?. Ya ves, las cosas no siempre son tan fáciles, quien quiere algo, como dicen algo le cuesta... y si te cuesta, es porque lo quieres, y por ello luchas.

miércoles, 15 de febrero de 2012


Pasaste las noches echando de menos pasarlas conmigo. Y tu almohada se convirtió en borrones y tachones de alguna poesía inspirada en aquellos antros de la ciudad. Como mientras jugábamos al tres en raya bajo tus sábanas y recordábamos la época de miradas perdidas que mucho me temo, ya queda muy atrás. Y la noche de mañana, y la de ayer, y la de pasado mañana tal vez, escribo y mientras te canto canciones al oído. Muy bajito, para que no nos oigan los vecinos. Me quisiste y tal vez hoy lo sigues haciendo, pero yo sólo sé que es muy difícil echarte de menos, y aún más deshacerme de todos esos versos y recuerdos. Porque mi cabeza está hecha un lío, llena de problemas algebraicos en los que quizás, la x sea un te quiero que salga de tus labios. Pero quiéreme en tus noches y madrugadas, en tus risas y en tus sonrisas, en todos esos poemas escritos en tu almohada.

jueves, 2 de febrero de 2012

El club de los asociales muertos.



Las cosas más profundas se me ocurren en los momentos más superficiales y cotidianos. Algo normal si tenemos en cuenta que hay más posibilidades de que reflexione sobre los misterios de mi existencia en mientras lavo los platos que en medio de una tormenta apocalíptica -también interpretable como lluvia, algo de viento y cuatro o cinco truenos- que hace temblar las paredes de mi cuarto -mentira. Me hace temblar a mi-.

Así que mientras hacía sopa, se me ocurrió que a mi nadie me ha preguntado nunca si quiero formar parte de la sociedad. ¡No hay forma de huír! ¡Estamos atrapados por reglas de educación, por modas, por lo políticamente correcto, por el qué dirán! La sociedad es una cárcel invisible delimitada y cerrada herméticamente por el temor que nos inspira lo que hay fuera de ella; la soledad. Por otra parte, ese miedo a la soledad a la que te condenaría el dejar de formar parte de la sociedad es hasta cierto punto irónico, ya dentro de ella abunda el individualismo, la incomprensión, la falta de valores…

Un momento, ¡que no cunda el pánico! La vida no es un juego, pero se pueden hacer trampas. La trampa más recurrente en el tema sociedad/individualismo, y mi favorita es soñar despierto. ¿Qué hay mejor que recrear en tu cabeza una y otra vez situaciones idílicas? -señores, por favor, sé que la respuesta es "vivirlas", pero absténganse, no deben responder a una pregunta retórica. ¡Cuánta maldad!-. Por supuesto no todo son ventajas, tiene un gran inconveniente; si pasas demasiado tiempo en tu propio mundo de fantasía puede causarte una desvinculación con el mundo real que acabará por causarte problemas o incluso sufrimiento. Está bien refugiarse temporalmente en tu mente y sus fantasías, pero no debes encerrarte en ella.


Por último, tened en cuenta que este es el punto de vista de una persona extraña. De esas que no encajan ni siquiera dentro de su propia mente. ¿Cómo va a haber sitio en la sociedad para una chica gato?

¿Qué le pasaría a un hombre que cruza un paso de cebra en un día de intenso tráfico con una venda en los ojos?

Llamaré a ese paso de cebra vida, y a esos coches verdad.

¿Qué le pasaría a un hombre que cruza un paso de cebra en un día de intenso tráfico con una venda en los ojos?

La respuesta es terriblemente distinta. Y terriblemente injusta en ambos casos.

Cuando en este mundo una simple venda de ignorancia autoimpuesta deje de convertir en invisible la verdad que intenta llegar hasta las personas, en ese momento, empezaré a buscar el sentido a las acciones de aquellos que me rodean.

Hasta entonces tengo un misterio más importante que resolver; ¿a qué huelen las palabras?

Everybody hurts sometimes.



La vida es luchar para salir a flote y mantenerte en la superficie.

Hasta ahí bien. Todo claro. ¿Es fácil? ¿Es difícil? Eso depende de cada persona. Simplemente es.

El problema empieza cuando compartes tu vida con otra persona. O cuando otra persona se convierte en tu vida.

Lo lógico es aprender a nadar a la vez, no solo al lado. Pero eso siempre, siempre -¡s-i-e-m-p-r-e!- resulta complicado.

En el momento en el que unes tu vida a la de alguien, debes hacer ciertos cambios. Lo que antes era una lucha por tu supervivencia se convierte en una lucha por vuestra supervivencia. Ya no tienes que salir a flote con tus problemas, sino que cargas también con las de tu compañero de viaje. Y lo peor es que por mucho que te esfuerces, al final acabarás golpeándole al intentar impulsarte -impulsaros- hacia arriba. Porque todo el mundo hace daño a los demás aunque no lo quiera. Pero si ese "los demás" es un "alguien" que está tan cerca de ti es más fácil chocar, y herir.

Pero no todo es tan negro. Es más, creo que todo es verde en ese sentido. Verde esperanza.

Un "nosotros" siempre es mejor que un "yo". Tener que llevar sobre tus hombros el peso de tus problemas y de los de otra persona también implica que pesarán la mitad, porque habrá alguien con quien compartir el esfuerzo. Y, sobre todo, con cada golpe que recibas, con cada golpe que des, estarás más cerca de alcanzar la sincronía con esa persona, de llegar juntos a la superficie y de olvidar que alguna vez estuvisteis en el fondo.